Que la bondad y piedad no están reñidas con el mal humor lo demuestra el saber que santa Teresita del Niño Jesús tenía una terquedad invencible ya desde niña; que san Alfonso María de Ligorio tenía un genio endemoniado; que san Agustín fue un gran pecador antes de su conversión o que santa Teresa de Jesús confesó nunca haber podido rezar un rosario completo sin distraerse. Sí, amigas mías, no son pocas las personas que viven en carnes propias la contradicción de ser gentes llamadas a ser privilegiados de Dios y, a la vez, arrastrar no pocos defectos humanos.Y es lo que le sucede a Federico Jiménez Losantos. Es un hombre que, como hombre que es, le vence demasiadas veces su mal humor, su vocabulario no siempre adecuado donde abundan las palabras feas y brutas, y que cae con demasiada frecuencia en el pecado de la ira. Pero es, ante todo, un hombre bueno, con sanas intenciones y temeroso de Dios. Un hombre que defiende fervorosamente los valores cristianos milenarios y que los predica cada mañana con el ejemplo. Con este aval, es fácil perdonarle sus pequeños defectos, que son anecdóticos.
Los que lo critican (comunistas como Enric Sopena o gente similar tan cargada de odio en sus almas) lo hacen del mismo modo que cargan inútilmente contra Esperanza Aguirre o cualquiera que se destaque por su defensa de la fe, del respeto a los ajenos, de la piedad y de la solidaridad. Pero sus disparos son balas de fogueo: hacen mucho ruido y poco daño. Porque personas como Jiménez Losantos llevan como protección la coraza divina: muchos son los llamados, pero pocos los elegidos. Y él es uno de ellos.
En fraternal armonía con Monseñor Rouco Varela, sucesor natural de Su Santidad Benedicto XVI, y con el apoyo explícito de Esperanza Aguirre (próxima presidenta del Gobierno y firme candidata a la santificación), la misión de Jiménez Losantos es llevar la Palabra de Dios a los buenos españoles: predicar el amor, la comunión de almas y espíritus, estimular una nueva Santa Cruzada para expulsar de España la herejía y paganismo, resucitar lo mejor que tuvo la Santa Inquisición en nuestra historia... todo ello, desde las ondas de la radio COPE.
Es cierto que se irrita y se enfada con demasiada frecuencia, pero eso no es más que los síntomas de la impaciencia del compasivo que, sabiendo que tiene la posibilidad de mejorar la sociedad, se enerva por no ver resultados inmediatos. Esté usted tranquilo, Don Federico, que quien buena semilla siembra, mejor cosecha recoge. Cada persona a la que Vd. convierte al cristianismo supone un paso más cerca de la inmortalidad de su alma, poéticamente hablando.
Hay que apoyar la Cruzada de este buen hombre, porque buenas son sus pretensiones: si aquellos sobre los que carga su enfado se acaban dando cuenta que convirtiéndose y aceptando todos sus postulados logran a cambio su amor incondicional y el de toda la gente bien nacida, ¿no habrá valido la pena el esfuerzo?. Cierto es que en este combate Don Federico ha cometido errores (lo del Rey, sus veladas críticas a Esperanza Aguirre), pero eso son cosas que ya se cuidará Dios de perdonarle.
Este poeta de la radio, este trovador del siglo XXI, este lírico de la esencia universal del cristianismo que hace llamadas matinales a la conversión y arrepentimiento de ateos, separatistas, comunistas, abortistas, divorcistas, paganos, catalanes, vascos o sacerdotes herejes recogerá sus frutos tarde o temprano. Y si este demócrata de primer orden, que tanto respeta la diversidad dentro del cristianismo, suelta algún que otro verbo inadecuado y por ello se le condena, ¿deberíamos quitarle la santidad a San Alfonso María de Ligorio por haber tenido un genio endemoniado?.









4 comentarios:
Federico Jiménez Losantos ha declarado no creer en Dios en más de una ocasión, y no lo defino como ateo porque es una palabra más teológica que real. Todos creemos en algo que nos sobrepasa, y este personaje en concreto, creyó en su momento en Marx y Mao, no lo olvidemos. Pero frente a sus cambios ideológicos, si ha habido una constante en su trayectoria es la creencia en la virtud de la libertad, tanto de palabra como de obra y pensamiento y, cómo no, de creencia. Libertad que implica respeto, que ejerce con una independencia inquebrantable desde la radio de la Iglesia, con la que no comulga pero respeta mientras le respeten, creo que esa es la clave de Jiménez Losantos. Crítico con la izquierda porque la conoce mejor que muchos de aquellos que se aprovechan de ella (desde dentro y desde fuera), defensor y preboste de la derecha por creer en la justicia por encima de los dogmas. Liberal en suma. Así que, con todos mis respetos, creo que este terco turolense se haya mucho más cerca de la Constitución de 1812 que de la Inquisición (con lo bueno y con lo malo), del patriotismo ilustrado de Jovellanos que de la rectitud dogmática de Cisneros (gran erudito por otra parte); y además, que confía más en el Parlamento que en el trono, en los representantes que en los caudillos (la foto está cogida a traición, precisamente un hombre que ha sabido distinguir y combatir el fascismo tanto en la izquierda como en la derecha). Y si su histrionismo puede resultar soberbio (en el mal y el buen sentido), creo que es resultado de la autoexigencia más que de la rabia, aunque a veces se equivoque, porque todos somos presos de nuestros defectos, o de nuestros pecados si se quiere. Pero no creo que su genio se trate de ira divina, sino de pundonor ante la vergüenza de sufrir a hipócritas que subvierten sus principios en pro de su cobarde poltrona, defensores del dogma por miedo a verse en el espejo tal como son. Así que no puedo estar más en desacuerdo con este artículo sesgado y capcioso. Si vosotros os creéis los buenos, entonces yo me creo mártir de vuestra hoguera de la cerrazón. ¡Cómo está España!
Aquí, un hereje.
Bueno, me ha quedado 'niquelao' desde mi más sincera mala leche, pero tras leer otras entradas del blog me doy cuenta de que es el cachondeo padre. Así que, humildemente, reconozco mi fanática estupidez y que me perdone Santa Teresita. El brazo en alto... jajajaja. Aún así, Losantos no es un cualquiera, está metido en una guerra dialéctica donde se ha ganado su influencia a pulso, y si bien en ocasiones se pasa, al menos dice lo que piensa sin servilismos, que el tío reparte a dos manos. Muy buena la ironía, pero cazada al vuelo en internet se desvirtúa bastante. Ahora, tanto esfuerzo dedicado al absurdo denota falta de compromiso, y eso a mí no me gusta. Es poco honesto y señal de egoísmo, es muy fácil no preocuparse por nada mientras se puede. Pero reconozco que me siento bastante estúpido,la verdad. Pero no niego una sola palabra de lo que he escrito. Me arrepiento de haberlo hecho aquí, eso sí.
Eso sí, aunque tu artículo sea gracioso, creo que andas bastante equivocada respecto a Jiménez Losantos.
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS
y yo mismo.
Rafael del Barco Carreras
14-04-09. Oportunismo por mí parte añadir mi nombre al suyo. Jamás el más mínimo contacto, y dudo que sepa de mi existencia. Me inicié en sus charlas antes de que él fuera la estrella. Antonio Herrero, su antecesor y jefe o compañero de equipo, ayudó no solo a distraer los insomnios de cárcel sino a atar cabos en la comprensión de mí desgracia en la vida, tropezar con los De la Rosa y sus inmensas raíces, que aun perduran. No las propias, sino las de sus depredadores y carroñeros. A decir verdad, todo lo demás me importaba un pito, y más cuando Jiménez Losantos se instaló en lo que yo llamo la OPOSICIÓN. La real OPOSICION, la que condiciona esa comunión entre Gobierno y Oposición que los convierte en el RÉGIMEN, de cuyo presupuesto todos viven. Y para mí si le echan o se va de la COPE el País se queda sin Oposición a menos que le den la TV1, la 5, o mínimo la 3 ¡disparate intelectual!
De tarde en tarde aun me da material para enlazar pasado y presente, y lleno alguno de mis comentarios por y para INTERNET (que para mi sorpresa cada día se leen más) con sus noticias e incluso sus frases, aunque intento paliarlas. No tengo más remedio, habla incansable a la hora en que mi ordenador y yo nos distraemos, y claro, ¿a quién puede escuchar un marginal desecho del Sistema cómo yo?
Aparte que pueda o no estar de acuerdo con alguna de sus limitaciones por el Medio o la Publicidad de la que vive, no existe ninguna empresa de información de la capacidad y nivel de la COPE que se pueda permitir condicionar el Sistema o RÉGIMEN. Aunque siempre nos quedara Internet... o los recónditos portales por esos mundos. Yo le recomendaría que montara en alguna plataforma petrolífera otra RADIO PIRENAICA, donde de críos oíamos despotricar contra Franco.
Ya metidos en la Profunda Crisis, moral (y no me refiero a la digamos “sexual” sino “ético-financiero-política”) y económica, si borran a Jiménez Losantos se deberá crear otro. Los machacados cada día somos más, y querremos saber quién y cómo nos han conducido a lo rebaño al despeñadero, aparte de que cada uno arrastre su culpa, pues el género humano tiene más conciencia de su existencia que las ovejas. Por ejemplo, ahora está de moda contestar que nadie obligó a uno dos o tres millones de individuos a comprar o firmar un piso por tres veces su valor, y yo añado que muchos compradores se aprovechaban y aprovecharán viviendo gratis en una hermosa o deficiente vivienda. Pero ese planteamiento es otra de las falacias que Losantos nos ayudará a comprender. Y así hasta el infinito…
Hoy mismo me recuerda que las raíces de Guardans alcanzan a los Cambó, de millonario liberal, o lo que sea, catalanista (en su haber la Vía Layetana, donde vivían o tenían excelentes propiedades sus descendientes, una de las grandes obras públicas transformadora de la ex amurallada y gótica Barcelona ¡una lástima!) a chaquetero multimillonario franquista… la Historia actual… aunque para mi gusto y necesidades intelectuales la Barcelona de sus charlas no es lo completa que merece mi peculiar Ciudad, a pesar que para los de la “çeba” sea el mayor enemigo español de su Cataluña.
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