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Diariamente, excepto martes, sábados y festivos, temas de candente actualidad para el debate y la reflexión. No dudes en mandar tus comentarios.



10/11/2008

Reposición. Mujeres ejemplares (II): Norma Duval

El proverbio anónimo que dice que Dios se anuncia en nuestro corazón por la voz del arrepentimiento se ha hecho muchas veces realidad, y personas a priori condenadas a las llamas del infierno han logrado reconducirse y alcanzar la gloria en vida para salvar su alma. No olvidemos el ejemplo de María Magdalena, mujer de muy mala vida que, al conocer a nuestro Señor Jesucristo, se transformó en pía y bondadosa, y dos mil años después sigue siendo una mujer respetada y amada. O el de Teodora, ramera que acabó desposándose con el emperador Constantino I el Grande y que, con su firmeza, logró asentar el cristianismo en el imperio romano oriental (gracias a su influencia, por ejemplo, los domingos fueron declarados día de descanso). Hay mujeres -como hombres- que llevan una vida despreciable, incluso abobinable, pero que en algún momento de sus pésimas existencias logran darse cuenta y rectificar. Y entonces sus vidas son un ejemplo y un modelo para los demás.
Norma Duval no fue una fulana, claro, pero los ejemplos citados se pueden aplicar a ella. Y es que en su juventud exhibió su cuerpo a la lascivia masculina en cabarets, apareció desnuda en revistas indecentes y protagonizó películas tan despreciables como Los bingueros o Préstame a tu mujer. El destino final de esta barcelonesa parecía claro: el averno. Pero, como le sucedió a María Magdalena o a la emperatriz Teodora, hubo un quiebro en su vida -seguramente espiritual- y la Norma Duval de hoy nada tiene que ver con la de sus desperdiciados años de lozanía. Hoy es una mujer casada que vive su vida con discrección, entregada a lo más importante: su marido y sus hijos. Poco sabemos de su actual y discreta vida, lo que evidencia que es en su refugio hogareño, ejerciendo como esposa y como madre, donde ha encontrado su expiación.
Antes de eso, ya hubo síntomas de cambio. El primero de ellos, cuando se implicó en un proyecto social y político tan cristiano como el que por entonces representaba José María Aznar; el segundo, mucho más importante por lo que de íntimo tenía, fue el renunciar a un marido que se convertía en un inexpugnable obstáculo hacia esa redención.
Y es que, amigas mías, ¿qué es lo que puede hacer una mujer cuando su vida se compromete por culpa de un marido inútil, un vago que no da palo al agua, un desvergonzado que se divierte buscando carne joven por las noches o saliendo en programas televisivos como La isla de los famosos?. ¿Está condenada a ese calvario y a no poder lograr su salvación y la de sus hijos?. ¿Es tolerable cuando su verdadero objetivo es el de ser esposa hacendosa y madre responsable, que quiere evitar la mala influencia a sus hijos?. Y si encima tenemos en cuenta que el marido ni tan solo es español...
No, amigas. Yo voy a ser muy clara y quizás provoque una polémica, pero yo para estos casos estoy a favor del divorcio, ya que la Iglesia no ha encontrado recursos resolutivos y humanistas para situaciones como la que acabo de exponer. La anulación del matrimonio no creo que sea operativa en tanto el matrimonio seguramente se celebró con todo en orden. ¿Pero cómo podía preveerse que el tal Marc Ostarcevic acabaría siendo un lastre no solo para ella sino para la educación de sus hijos? (quienes, por cierto, al parecer no quieren saber nada de él). Me diréis: que se lo hubiera pensado antes o también lo que Dios ha unido que el hombre no lo separe, y a ello os contesto: ¿podía ella intuirlo siquiera?... recordad que María Magdalena y Teodora estuvieron mucho tiempo ciegas por el pecado, hasta que alguien (Jesucristo y Constantino) les abrió los ojos. Y a lo segundo: sí, es la ley de Dios y yo la respeto, pues soy temerosa de Dios, pero también digo que con ella se condena al menos a una generación de hijos al sufrimiento de un hogar no cristiano. ¿Es justo?.
No quiero abrir un debate teológico, no me siento autorizada ni capacitada para ello, pero creo que viendo el resultado, se justifica el medio: hoy los hijos de Norma Duval están al amparo de un padrastro trabajador, modélico, con posibles. Y además español!. Y la propia Norma Duval ha renegado y se ha podido separar de un pasado turbio, vergonzante, para ser ahora una ejemplar madre y ama de casa que evita, avergonzada por su pasado, aparecer en los medios de comunicación. ¿No ha valido la pena?. Yo siempre me he considerado una mujer adelantada a mi tiempo, y sé que el tiempo me dará la razón. La Iglesia tiene que encontrar un modo de regular estas situaciones, para que una persona -sea hombre o mujer- pueda abrir el camino de su propia redención, liberándose de inútiles que le obstaculizan el camino para llevar una vida cristiana. El divorcio, en sí, es insostenible moralmente. En eso estoy de acuerdo con vosotras. Pero hay excepciones que conviene estudiar. Mirad el resultado y reflexionad. Todo, claro, con una precisa regulación, porque no todas las que quieren divorciarse lo hacen con los buenos propósitos personales y familiares que Norma Duval. Pero el debate está abierto.
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07/11/2008

Actualidad: De Bush a Obama

El pueblo norteamericano ha hablado y ha elegido como próximo presidente a Barack Obama, desoyendo -al menos la población hispana- los consejos que reiteradamente hemos dado desde este blog. Desde aquí, deseamos suerte al nuevo presidente y aprovechamos para hacer un balance del saliente.
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Estados Unidos tiene sobrados motivos para estar permanentemente agradecido a su dentro de poco ex-presidente George Bush. Su enérgica gestión en la Casa Blanca ha cubierto varios frentes de los que a continuación detallamos dos especialmente importantes, y que el nuevo inquilino deberá continuar.
La economía:  Es posible que haya habido un cierto problema al final de su mandato, pero ¿alguien duda que Bush no haya querido hacerlo bien? ¿Debe ser culpado por ello?. No, queridas amigas, vivimos en una crisis mundial enorme, pero la culpa hay que buscarla en los especuladores de Wall Street, y solo en ellos. Pero también en la mala gestión de los gobiernos no norteamericanos. Eso sí, Barack Obama será responsable si cuando llegue al poder la economía va mal.
Política internacional: Es el apartado donde la gestión de Bush ha sido más brillante. En su anhelo por llevar la democracia a todos los rincones del mundo, ha extendido su cruzada en favor de la paz y el cristianismo imponiéndose en tierra infieles y paganas. Este gran hombre, tan temeroso de Dios, ha seguido otras gestas históricas como la de Cristóbal Colón, llevando la Palabra a tierras hostiles. Esta labor ha dado como frutos la veneración por los valores tradicionales de Occidente en pueblos como Irak o Afganistán. Un dato: sus soldados, que siempre llevan una Biblia encima para generosamente compartir su lectura mientras preguntan amablemente a los prisioneros de guerra dónde se esconden los líderes paganos, han practicado juegos con los propios prisioneros. Algunas de las fotos tomadas como recuerdo de esos agradables instantes, fueron sin embargo muy mal interpretadas.
Ese amor al prójimo -incluso al enemigo- llevó a Bush a la loable determinación de alejar a los prisioneros de tan peligrosa zona y refugiarlos en Guantánamo, donde han podido estar cerca de Norteamérica y, además de estar en un territorio de agradable clima, han podido departir amistosamente con sus celadores, entretenerse jugando al ajedrez y hacerse una idea de las costumbres pintorescas del país al que, ya seguro, admiran. Esta política de seducción puede correr peligro con Barack Obama, si impide que se prosiga con la conversión de los terroristas.
Nosotros, desde aquí, recomendamos vivamente a Barack Obama que tenga a bien consultar a George Bush cualquier decisión que vaya a tomar, para asesorarse sobre cuál es el camino adecuado. En su defecto, a Esperanza Aguirre.
Mª Asunción Gallego

06/11/2008

Consultorio: Mi hija se ha quedado embarazada

Apreciada Doctora Gallego:
Me llamo Antonia y soy madre de tres hijas. La mayor, Raquel, se ha quedado embarazada. No está casada. Mi marido y yo tenemos un disgusto muy grande. La niña solo tiene 22 años y no sabemos cómo afrontar la situación, ya que nunca nos ha gustado su novio: es un chico de buen corazón, pero sin estudios, que trabaja en el taller de reparación de mi marido. Le ha dicho a nuestra hija que no se ve capacitado para asumir su paternidad. Pero el que nos diga que ha sido un fallo no nos resuelve el problema, digo yo.
No sabemos qué es lo que podemos hacer, cómo podemos asumir esta situación. Ojalá pueda ayudarnos.
Antonia Hernández
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Querida Antonia:
Tan buen chico no será, digo yo, si se quiere desentender del problema. En todo caso, aquí ha habido una cadena de errores, que comienza con la educación que le hayáis dado a vuestra hija (y te lo comento para que no repitáis el posible error con vuestras dos otras hijas), y que culmina en el error de la propia Raquel, al entregarse en cuerpo a los placeres de la carne, sin haber pensado en las consecuencias.
La llegada al mundo de una criatura nunca es un problema, querida Antonia. Es una bendición y como tal lo debéis asumir. Pero esa criatura necesitará a un padre y una madre que atienda sus necesidades y le oriente hacia una vida buena. Lo lógico es que el padre se case con vuestra hija y asuma, sí, sus responsabilidades. Un ejemplo muy ejemplar es lo que le ha pasado a Sarah Palin, la ex candidata a la vicepresidencia de Estados Unidos, cuando se descubrió que su hija se había quedado embarazada y ella lo resolvió organizando el matrimonio de esta con el chico que la embarazó. Vosotros deberíais hacer lo mismo. Tenéis a vuestro favor que el muchacho es empleado vuestro, así que podéis sugerirle que, con la crisis que hay, no es muy inteligente perder el puesto de trabajo.
Si el chico no accede y debéis en consecuencia que despedirle (no habría otra opción... ¡no vais a tener el causante de vuestra vergüenza pública trabajando con vosotros) pues habréis de prepararos bien para asumir la llegada de un nuevo miembro en la familia o bien pensad en darlo en adopción. La primera opción no os va a librar de tener que dar incómodas explicaciones a familiares, amigos y vecinos, quienes seguramente maljuzgarán a vuestra hija, pero es algo por lo que habréis de pasar. Lo compensará el tener al pequeño con vosotros. Hoy en día no es un estigma social ser madre soltera, al menos como lo era hace un siglo, aunque desde luego dudo que ningún muchacho decente quiera comprometerse con vuestra hija. Será, en cierta manera, una condena que deberá asumir cristianamente, como pecadora.
La otra opción es dar al fruto del pecado de vuestra hija en adopción. Como psicóloga, os recomiendo en este caso que mantengáis este delicado asunto oculto a los demás: bien que vuestra hija no salga de casa, bien que la mandéis a un sitio lejano a las miradas de familiares, amigos y vecinos, para que pueda llevar el embarazo, dar el niño o niña en adopción y luego regresar al hogar sin que jamás se hable en público de este delicado tema. La reputación de vuestra hija podría quedar en entredicho.
Es posible que algunos sacerdotes os recomienden que echéis a vuestra hija de casa, ya que os ha faltado al respeto debido. Yo no estoy nada de acuerdo con esta opción. Quizás porque soy una mujer muy progresista, pero en mi experiencia como psicóloga considero esta opción muy arcaica y anticuada. Lo mejor es que se celebre el matrimonio. Pero si no es posible, pues las otras dos alternativas.
Os deseo suerte
Piedad Gallego

05/11/2008

Reposición. Almas desorientadas (I): Enric Sopena

Decía el gran escritor Ernest Hemingway que La gente buena, si se piensa un poco en ello, ha sido siempre gente alegre.

¿Es Enric Sopena un hombre bueno?. Pues solo hace falta verle los sábados noche en La noria (Tele 5) o leer sus proclamas diarias en
El Plural para ver que este hombre no es alegre. La conclusión, siguiendo la máxima de Hemingway, es obvia.

¿Qué le pasa a este hombre?. ¿Por qué vive permanentemente atormentado y esclavo de sus odios, especialmente a las mujeres, particularmente si estas son virtuosas y decentes?. Y, lo más importante de todo: ¿podemos ayudarle?. Sí, amigas. Enric Sopena es un alma desorientada y entre todas y todos debemos ayudarle.

Entre el Enric Sopena que militó en el Opus Dei y el actual media un abismo inmenso, una travesía del desierto que parece tener su fin en un infierno, el suyo. ¿Qué queda de aquél hombre virtuoso, temeroso de Dios, que creía en el amor al prójimo, la salvación eterna y la resurrección de las almas?. Pues viéndole, escuchándole y leyéndole, parece que no queda ni rastro.

Es difícil evaluar las razones y las causas, aunque la más plausible es que dejó la Orden para abrarse al Diablo, y éste ha sido su acompañante hasta la fecha. ¿Una trayectoria profesional frustrada?, ¿una esposa independiente, que seguramente gana más dinero que él y que aparece en programas serios (59 segundos) mientras él debe conformarse con montar numeritos circenses los sábados?. Sea lo que sea, quiero creer que este proceso de degeneración es reversible. Estoy segura que es reversible. Ojalá pudieramos ayudarle. Quizás la clave para entender su calvario esté en otras citas inteligentes, como la del pensador británico Earl Chesterfield (La gente odia a quienes le hacen sentir su propia inferioridad) o la del escritor francés del XVII François de La Rochefoucauld (Cuando nuestro odio es demasiado profundo nos coloca por debajo de aquellos a quienes odiamos), pero en todo caso tenemos que acudir a una nueva sentencia para advertir de las consecuencias, como indicó la periodista norteamericana Ann Landers (El odio, como el ácido, perjudica más al envase que lo contiene que al objeto sobre el cual se vierte) y a otra para encontrar una solución: Tu odio procede de la corrupción de tu corazón, del extravío de tu entendimiento; purifica el uno y corrige el otro, y no podrás odiar (Alessandro Manzoni, gran escritor italiano del XIX).

La cuestión es que el odio que exhala y escupe Enric Sopena le hace buscar cualquier razón, por nimia que sea, para atacar a la gente virtuosa: ahí están sus implacables -aunque vanos- ataques sistemáticos a Esperanza Aguirre, que estoy completamente segura que se recrudecerán cuando trascienda a nivel público el proceso de santificación que comenté en un mensaje anterior, sus desesperadas inyectivas contra la COPE (¿no será que en el fondo le encantaría compartir minutos de gloria con Jiménez Losantos, bien como comentarista, bien anunciando las novedades de El Corte Inglés pero, en todo caso, junto a él?), y un etcétera dolorosamente largo.

Yo tengo que confesar que muchas veces me he irritado con él, y ha sido un gran error por mi parte, como humana que soy, queridas amigas. A la oveja descarriada no hay que despreciarla: hay que amarla aún más, si cabe. Y ser muy generosa, muy misericordiosa. Pensad que si logramos que vuelva al redil que nunca debió dejar será un gran triunfo. Si, por el contrario, a la oveja corrupta solo la despedazamos, todo lo que nos quedará será carne purulenta.

Por eso, Enric Sopena, te vamos a ayudar. A cada esputo que nos lances a la gente virtuosa, te responderemos con estima. Y ya verás cómo el Diablo que habita en tí acabará desconcertado, aturdido. Y volverás a ser la persona temerosa de Dios que nunca debiste dejar de ser.

Vamos a ayudarte, Enric. Puedes estar seguro que será así. Y que algún día dejarás de estar en la sección de Almas desorientadas para figurar en la de Hombres ejemplares. ¡Pero también tienes que poner un poco de tu parte!


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03/11/2008

Carta abierta a... (IV): S.M. Reina Sofía

Majestad:
En estos días de honda preocupación y malestar, quiero hacerle llegar el profundo afecto personal que le tengo personalmente y el de toda mi familia, que puede Vd. hacer extensible a toda su regia familia. En casa tenemos enmarcados dos preciosos retratos suyos, uno de ellos situado en el comedor, para que nos haga sentir acompañados por su presencia en nuestras reuniones, y el otro en el recibidor, donde nuestras visitas y amistades no pueden sino complacerse con la paz y tranquilidad que su regia presencia suscita.
Como imagino que ya me conoce, pues habrá leído las cartas abiertas que en su momento dirigí a S.M. Don Juan Carlos I y a S.A.R. la Princesa Elena, sabrá que soy una incondicional admiradora suya, por lo que confío entienda esta carta que a Vd. dirijo como un acto modesto de afecto.
Quiero decirle, Señora, que me desconcertó que Vd. se expresara tan diáfanamente sobre temas sensibles en el libro publicado por la periodista Pilar Urbano. No porque no estuviese Vd. en lo cierto en sus afirmaciones, que obviamente las suyas son verdades, como por las temibles consecuencias que pueden tener sobre Vd. y su familia.
Tengo miedo, mucho miedo, Señora. ¿No sopesó las consecuencias?. ¿No pensó que sus pareceres, que son los de la totalidad de los españoles decentes, podrían -al estar puestos en su boca- incendiar los deseos de villanía más viles entre quienes solo desean extender el mal?. ¿No recuerda lo que le sucedió a S.M. Marie Antoinette, una mujer tan virtuosa y buena reina que sin embargo fue llevada a ejecución como macabro trofeo del poder de los diabólicos revolucionarios?.
Majestad: Vd. es buena y temerosa de Dios. Pero debo decirle -con mi máximo respeto- que ha sido tan ingenua como lo fue S.M. Marie Antoinette. ¿Es que no sabía que en nuestra actual sociedad no son pocos los que sueñan con legitimarse como los nuevos Robespierre, Danton o Marat para, así, extender a placer el mal y el terror y que, cual lobos hambrientos de carne real y sedientos de sangre azul, estaban esperando una oportunidad para lanzarse, como fétida jauría, contra su yugular?.
Estoy vivamente preocupada porque la iniquidad de nuestros nuevos Robespierre (llámense Mª Antonia Iglesias, Pilar Rahola, Enric Sopena...) no van ahora a descansar hasta separar su cabeza de cuerpo. Fíjese: yo suscribo todas y cada una de sus regias reflexiones (que, le insisto, lo son también de la totalidad de los españoles decentes), pero contra mí esta chusma nada querrá hacer pues no represento poder alguno, aunque mi marido no deja de advertirme que el enorme éxito de este blog puede colocarme -al ser ya una líder de opinión- en la diana de esta gentuza y quizás quieran llevarme a prisión, incluso aplicarme tormento. No lo sé, de esta gente cualquier maldad puede esperarse.
Sin embargo, Vd. es para ellos un objetivo a batir, como lo es S.M. el Rey o Esperanza Aguirre. Y sé que Vd. me dirá: Tranquila, querida amiga Mª Asunción, pues cuento con el afecto del pueblo. ¡Señora, ándese con cuidado, que el pueblo puede ser manipulado!. ¡Recuerde a Marie Antoinette, tan amada por las gentes y luego tan odiada por culpa de la perversa manipulación de los revolucionarios!. Majestad, tengo en casa un retrato de Marie Antoinette, donde está preciosa. Si lo desea, lo enmarco y se lo hago llegar a Palacio, para que lo coloque en sitio preferente y así tenga el ejemplo de su desgracia muy presente. Quedo a la espera de su respuesta al respecto.
A pesar de que la malvada cacería ha dado comienzo, y que los comunistas han comenzado a lanzar sus gritos reclamando su cabeza, aún estamos a tiempo de salvarla. Majestad, como humilde subdita suya que soy, me permito recomendarle vivamente que haga aquello que Marie Antoinette no tuvo tiempo de hacer: multiplique su presencia ante el pueblo, sonría, estreche manos y bese niños. Y redoble sus actos de caridad. Muchos más de los que habitualmente está Vd. acostumbrada a hacer. De esta manera, el pueblo no cederá ante las viperinas lenguas de los nuevos revolucionarios, que lo único que quieren es hacer el mal.
Mientras, sepa Vd. que los Gallego -y no somos los únicos- estamos dispuestos a ponernos ante las puertas de la Zarzuela, para impedir que Enric Sopena y sus secuaces se acerquen, antorcha en mano, con malos propósitos. Marie Antoinette no tuvo ese apoyo. Vd. sí lo tendrá.
Suya siempre,
Mª Asunción Gallego